Por A.M. en G.L.S.E.
El pasado 30 de enero del presente año, la Cátedra Mayor del Ateneo de Madrid acogió el acto “Melodías y versos para la memoria”, organizado por la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) en colaboración con la Unión Masónica Liberal Internacional (UMLI), en el marco del Día de la Memoria que lejos de plantearse como un simple recital, la velada se configuró como un espacio de reflexión cívica, memoria histórica y compromiso con la dignidad humana, donde la palabra ocupó el centro para iluminar luchas y sufrimientos que durante décadas fueron silenciados.
Desde la apertura, a cargo de Brenno Ambrosini, Serenísimo Gran Maestre de la GLSE, quedó claro que la memoria debe ser entendida no como una evocación pasiva, sino como una responsabilidad ética activa donde recordar implica asumir una herencia histórica, reconocer injusticias y comprometerse con la defensa permanente de la libertad, la igualdad y la justicia.
La primera parte del acto estuvo a cargo de Asunción Bernárdez, catedrática de la Universidad Complutense de Madrid y de Estefanía Suárez, abogada especializada en derechos humanos que centraron sus exposiciones en la lucha feminista durante la dictadura franquista, destacando cómo la represión del régimen se articuló también a través de un férreo control sobre los cuerpos, la autonomía y la voz pública de las mujeres.
Ambas ponentes coincidieron en que la memoria feminista no debe centrarse únicamente en el dolor, sino también en las formas de resistencia, cuidado y dignidad que sostuvieron a tantas mujeres en contextos de represión.
La dimensión internacional del acto estuvo representada por Marianna de’ Giudici, Gran Maestre Adjunta de la Gran Logia de Italia, y Jean Jacques Moumdijian, Gran Maestre de la Gran Logia Mixta de Memphis-Misraim. Sus intervenciones abordaron la represión de la memoria como una forma de violencia contra la dignidad humana, poniendo el foco en cómo los poderes autoritarios intentan no solo dominar el presente, sino también reescribir o borrar el pasado.
Moumdijian centró parte de su intervención en el genocidio armenio, recordando cómo, además de la violencia física y el exterminio, se produjo un intento sistemático de negación y silenciamiento histórico.
Marianna de’ Giudici subrayó que la memoria es un derecho humano en sí mismo. Cuando las instituciones o los Estados impiden el reconocimiento del pasado, perpetúan la herida histórica.
El último bloque del acto fue el diálogo entre Carla Antonelli, senadora y activista histórica por los derechos LGTBI, y Mariano Beltrán, Gran Maestre Adjunto de Interior de la GLSE. Juntos reflexionaron sobre la persecución de las personas LGTBI durante el franquismo y la importancia de integrar estas memorias en el relato democrático.
Antonelli evocó cómo las leyes represivas del régimen criminalizaron la diversidad sexual y de género, generando décadas de clandestinidad, estigma y miedo y cómo muchas vidas quedaron atravesadas por el silencio forzado e instó a recuperar estas historias donde contarlas no es solo mirar atrás, sino reconocer la lucha que permitió los derechos actuales.
Un gesto profundamente simbólico atravesó toda la velada: el homenaje a Las 13 Rosas, jóvenes fusiladas por el franquismo en 1939. Cada ponente depositó una rosa sobre el escenario que fueron entregadas al público por el Gran Maestre al final del acto.
Las intervenciones artísticas con poemas de Carmen Conde, Antonio Machado y Federico García Lorca, interpretados por Ionela Cuciureanu, David Sentinella y Carmen de Auriago, junto a piezas musicales a cargo de Miguel Ángel Acebo (piano) y Jesús Darío (violín), con apertura del acto al piano de Brenno Ambrosini, acompañaron el acto desde la emoción y la sensibilidad. Su función fue crear un clima de recogimiento y profundidad que reforzó el sentido de las intervenciones, sin desplazar el eje central de la velada: la reflexión sobre la memoria y la dignidad.
“Melodías y versos para la memoria” se consolidó como un acto en el que la GLSE, junto a la UMLI, promovió un espacio de diálogo plural sobre feminismo, memoria histórica, represión de la masonería, genocidio y derechos LGTBI. Las intervenciones de los ponentes mostraron que la memoria no es un ejercicio pasivo, sino una práctica ética y política que devuelve dignidad a quienes fueron silenciados y fortalece los valores democráticos en el presente.
Recordar, en el Ateneo, fue un acto colectivo de reconocimiento. Y también una afirmación de futuro: que ninguna historia de dignidad vuelva a quedar en la sombra.
Texto publicado en Blog de la Gran Logia Simbólica de España (GLSE)
Revista Masónica Latinoamericana



